Independence Day
David Arnold. 1996.

Le gustará… si disfruta de una orquesta sinfónica (y de John Williams) en toda su grandeza.
Evítela si… su anti-americanismo le impide disfrutar de la mejor representación musical del patriotismo.
Decir ‘banda sonora de Independence Day‘ es decir sinfonismo épico en su máxima expresión. Detestablemente patriótico, abrumadoramente amenazador, típicamente heróico. Grande no, enorme. Literalmente: 90 músicos más un coro de 46 personas dirigidos por David Arnold, un inglés llamado para escribir la mejor fanfarria americana de los últimos tiempos.
Se podría decir que Arnold cogió el libro ‘Cómo escribir una sinfónia épica según John Williams’ y siguió las instrucciones paso a paso. Los temas son memorables y melódicos, mientras que la instrumentación se mantiene dentro de los clichés: cuerdas frenéticas, metales atronadores y percusión tipo militar para las secuencias de acción, corneta y vientos para los (escasos) momentos de recogimiento, y el coro, ya sea suave para los pasajes de lamentación (‘Aftermath’) o a toda potencia para reforzar las partes más intensas (‘The darkest day’). Las distintas capas orquestales superpuestas y contrapuestas dan al conjunto la complejidad sonora responsable de las comparaciones con las obras de Williams.
Los tres temas desarrollados están utilizados con frecuencia a lo largo del score, sobre todo la fanfarria épica que representa a la humanidad y su lucha por la supervivencia, y el segundo tema, más contenido, que representa al presidente de los Estados Unidos (‘The president’s speech’) y se utiliza también como tema para los momentos tristes. Ambos varían su tempo, escala e instrumentación (‘International Code’) para enlazarse uno con otro (‘The day we fight back’). El tercero, más sombrío y asignado a los invasores, es en el que el coro tiene un papel más relevante (‘The darkest day’). Como marcan los cánones, los ‘End titles’ son una magnífica suite para disfrutar de los tres temas y de la labor de Nicholas Dodd como orquestador, excelente en toda la partitura.
Como se ha dicho antes, la sombra de John Williams en esta obra es alargada. Incluso, después de este trabajo y de la también destacable Stargate, muchos quisieron ver en David Arnold al digno sucesor del maestro. Y si de algo peca Independence Day es de una total ausencia de originalidad. Pero, ¿es eso necesariamente malo? En una época, los años 90, en la que la música de los blockbuster veraniegos se empezaba a dirigir hacia el sonido más electrónico de Zimmer y sus clones, David Arnold demostraba que el sinfonismo aún podía tener un lugar en este tipo de cine. Que las formas clásicas no debían abandonarse y que hacerlas funcionar era sólo cuestión de voluntad por parte de directores y productores y talento por parte de los compositores.
Lamentablemente, ninguna de las expectativas levantadas se cumplió. A día de hoy Independence Day es una rareza en la carrera de Arnold, que abandonó pronto la naturaleza sinfónica de sus primeras bandas sonoras para abrazar la electrónica en trabajos olvidables como Shaft (John Singleton, 2000) o 2 Fast 2 Furious. A todo gas 2 y sólo ha vuelto a recibir atención tras la excelente partitura de Casino Royale (Martin Campbell, 2006) y su continuación en la saga Bond, Quantum of Solace (Marc Forster, 2008). Aunque, en ambos casos, orquesta y electrónica van de la mano. Y los blockbuster son ya, definitiva y quizá irremediablemente, territorio de compositores como Steve Jablonsky, Klaus Badelt o el propio Zimmer, demasiado alejados de la tradición sinfónica de Williams.
Temas:
1. 1969 – We came in peace (2:04)
2. S.E.T.I. – Radio signal (1:52)
3. The darkest day (4:13)
4. Cancelled leave (1:45)
5. Evacuation (5:47)
6. Fire storm (1:23)
7. Aftermath (3:35)
8. Base attack (6:11)
9. El Toro destroyed (1:30)
10. International code (1:32)
11. The President’s speech (3:10)
12. The day we fight back (4:58)
13. Jolly Roger (3:15)
14. End titles (9:08)
Como siempre, excelente reseña. Quizás el warsy que el autor de este blog lleva dentro le hace añorar las grandes orquestaciones megalómanas (y melómanas) de la atemporal space opera de Lucas. Una vez alguien dijo que había películas nefastas acompañadas de excelentes bandas sonoras, escucharé la de ID4 en Spotify, por si es el caso.